Narrativas convergentes

Retos y oportunidades del periodismo


Por Isabela Tortolero Garmendia





¿Cuál es el periodismo del futuro? Fue lo que me pregunté cuando me sugirieron hacer un reportaje sobre el tema. En una primera instancia lo asocié con nuevas herramientas y estrategias para presentar historias en un contexto de avances tecnológicos como el actual. No estaba tan perdida, no, pero tampoco me imaginaba lo mucho que me quedaba por aprender.


Cuando llevas la clase de Periodismo Informativo y te toca hacer el reportaje, lo haces. No te queda de otra. No estoy segura de que al principio supiera qué era exactamente lo que estaba haciendo, pero me da gusto mirar en retrospectiva y encontrarle el sentido a las acciones.


Si los medios de comunicación están buscando constantemente herramientas y estrategias para entretener y, sobre todo, conectar con el público, el ejercicio periodístico no se puede quedar atrás. A través de la teoría vista en clase y mi propia investigación di con las narrativas convergentes, que son aquellas que buscan combinar nuevas tecnologías o medios para contar una historia. Las más importantes de los últimos años son: el periodismo inmersivo, de dron y de cómic.


La definición de los géneros me ayudó a perfilar mis fuentes de información. ¿Pensé en algún momento que iban a ser periodistas y figuras académicas de diferentes partes del mundo? No. Pero eso también es parte del aprendizaje: asumirte como periodista y pedir entrevistas.

El periodismo inmersivo permite que las audiencias conecten con las narrativas. Este se puede definir desde dos perspectivas, de acuerdo a Sara Pérez Seijo, doctora en Comunicación e Información Contemporánea por la Universidad de Santiago de Compostela, España.


Desde la perspectiva tecnológica: son considerados como inmersivos aquellos productos que se basan en el uso de tecnologías como el vídeo 360 grados o la realidad virtual. En el caso de la realidad aumentada, apenas podría considerarse como semi inmersiva.


En cambio, desde la perspectiva narrativa, el periodismo inmersivo es aquel que busca aproximar al receptor a una nueva realidad a través de distintos recursos disponibles en cada época, no necesariamente tecnológicos.


Hasta este momento, el periodismo inmersivo parece ofrecer un concepto completamente nuevo. El catedrático de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, Antonio Lopez Hidalgo me ayudó a identificar sus similitudes con el periodismo gonzo.


Estas consisten en el que la o el periodista se adentra en los hechos hasta volverse protagonista y contar la historia en primera persona. López Hidalgo señala que tanto el inmersivo como el gonzo se encuentran en el objetivo de hacer que la audiencia conozca la historia a través del punto de vista del periodista.


Las audiencias pasan de ser espectadores a ser testigos y experimentar las noticias de una forma más íntima. Esto reduce la distancia entre el usuario y la fuente, de manera que es más sencillo conectar con las historias y tener una experiencia con impacto.


Con respecto al periodismo de dron, las y los periodistas hacen uso de esta tecnología para capturar imágenes que normalmente no se podrían obtener sin su uso y, por lo mismo, las y los fotoperiodistas son quienes más sacan provecho a los drones, indica Monika Sengul-Jones, doctora en Estudios de las Ciencias de la Comunicación por la Universidad de California, San Diego.


Me parece importante aclarar que no se trata de una tecnología nueva en sí, ya que los drones han estado presentes desde hace varias décadas. No obstante, sí ha habido un auge en el uso de los drones a partir de 2010.


De acuerdo con Sarah Glidden, periodista estadounidense especializada en reportajes e historietas con dibujos animados, el cómic periodístico comenzó a cobrar relevancia en la década de los 90 con Joe Sacco como su mayor expositor, que realizó una serie de capítulos sobre el conflcito palestino-israelí que más adelante se volvieron libros. Sin embargo, en los últimos cinco o 10 años empezó a ganar más popularidad en Europa y en Estados Unidos con sitios como The Nib.


La periodista explica que, además, llama más la atención de la gente que las notas escritas, ya que el hecho de que sean dibujos a mano le agrega un toque humano que los hace detenerse y echarles un vistazo.


SUS RETOS Y DIFICULTADES


En el proceso de investigación me sorprendió descubrir, gracias a Pérez Seijo, que el periodismo inmersivo es quizás el que se enfrenta a más retos, que van desde su creación hasta su consumo y sus fuertes cuestionamientos éticos.


Las audiencias no han podido aprovechar los contenidos periodísticos que producen los medios de comunicación cuando hacen uso de la tecnología del video 360 grados y la realidad virtual, ya que no cuentan con el equipo necesario para disfrutar completamente la experiencia inmersiva que deben brindarles, indica Pérez Seijo, investigadora del Grupo Novos Medios.


La introducción de esta tecnología al mundo del periodismo se dio gracias a su abaratamiento y a las colaboraciones que empresas como Samsung o Google hacían con medios de comunicación a cambio de la promoción de estos nuevos productos. Empero, como la audiencia no tenía y aún no tiene los medios para consumir este contenido y tampoco se ha invertido en una alfabetización, el periodismo inmersivo no ha podido convertirse en una narrativa predominante.


Esto supone un enorme reto porque no es posible que sobreviva un periodismo sin audiencia. Además de la complejidad del equipo técnico requerido para la visualización de este formato, resulta incómodo y requiere la máxima atención del usuario, opina María José Benitez, doctora en investigación en Medios de Comunicación por la Universidad Carlos III de Madrid.


El proceso de distribución de videos 360 grados también se convierte en otro reto debido a que es complicado para los medios saber en qué plataformas publicar los productos periodísticos y monetizarlos es aún más difícil, así que es de esperarse que exista un estancamiento en las producciones, señala Benítez.


“Ha habido un parón y no me gusta ser catastrofista y negativa y pensar que en el futuro el periodismo inmersivo se va a morir, porque no lo creo (el periodismo inmersivo basado en estas tecnologías, me refiero). Como en todo, siempre hay olas”, señala Pérez Seijo.


La doctora explica que el periodismo inmersivo puede enfrentarse a una segunda ola gracias a la llegada del Metaverso, que logrará que las tecnologías como la realidad virtual se concreten más.


Como cualquier innovación en esta rama, el periodismo inmersivo trajo una serie de debates éticos. Uno de ellos es hasta qué punto debería usarse la manipulación de las imágenes para eliminar de las tomas los trípodes y al equipo de grabación. Pérez Seijo señala que debería ser aceptada esta manipulación por fines estéticos si los medios agregan leyendas a sus contenidos señalando las alteraciones.


Otro de los cuestionamientos ha sido sobre si se debería borrar al periodista de las tomas en videos 360. Por una parte, se podría pensar que al borrarlo en posproducción se estaría diluyendo su papel como profesional, pero también hay que considerar que dejar al periodista hace que las audiencias se centren en su figura y se distraigan de la experiencia inmersiva.


Al igual que el nuevo periodismo norteamericano, que tomaba recursos de la literatura, el inmersivo es definido como de no ficción y se inspira en el mundo del cine y del documental. Esto también ha sido tema de debate, ya que los periodistas se cuestionan hasta qué punto pueden llegar las decisiones creativas sin crear tensiones con los principios éticos de la profesión.


Cuando apenas se popularizó el periodismo inmersivo, los medios de comunicación lo vendieron como una nueva “máquina de empatía”. De acuerdo con Pérez Seijo, esto también causó controversia, ya que se le estaba viendo con un ángulo subjetivo al periodismo, que se supone debe ser objetivo.


Ante estos debates éticos, hay medios que han decidido incluir menciones específicas sobre la realidad virtual en sus códigos éticos. Por ejemplo, la British Broadcasting Corporation (BBC) incluye leyendas sobre los fuertes impactos emocionales que pueden tener los contenidos de realidad virtual sobre violencia.


El contenido periodístico realizado con drones, al igual que el inmersivo, tiene un costo muy alto. Que los equipos vayan desde los dos mil hasta los 20 mil dólares, así como el tiempo que toma aprender a manejarlos adecuadamente, dificulta la producción de coberturas. Por esto mismo las y los periodistas se han visto en la necesidad de evaluar si son una herramienta necesaria.


Una de las principales limitaciones que tiene el uso de drones es que a las personas les cuesta tener confianza en esta tecnología cuando ven cómo se trabaja con ellos en campo. Es difícil convencerles de que este equipo resulta útil para las y los periodistas, sobre todo porque les incomoda tener drones volando sobre sus cabezas, asegura Sengul-Jones, escritora para el European Journalism Centre (EJC).


Estos equipos en realidad no son manufacturados para un uso periodístico, la mayoría de ellos son vendidos para actividades militares. En consecuencia, el periodismo de dron se enfrenta al reto ético de subvertir los fines de vigilancia y control que usualmente se les da y redefinirlos con un sentido periodístico.


Por otra parte, el proceso de hacer un cómic periodístico toma mucho trabajo ya que, además de la investigación de campo, se tiene que crear un guión y después dibujarlo. Además, en el proceso de planeación debe considerarse el no utilizar mucho texto para que las personas no se sientan abrumadas por la cantidad de información. La edición, por lo tanto, conlleva mucho trabajo. La clave está en ser económico con las palabras.


Los retos del cómic periodístico son los mismos a los de cualquier otro género. De acuerdo con Sarah Glidden, el periodismo debe brindarte nueva información o mostrarte formas de pensamiento distintas a las que conoces, en lugar de afirmar tajantemente las ideas que ya tienes.


CONSEJOS PARA COBERTURAS


Debido a que estos formatos inmersivos también requieren de mucho tiempo, sobre todo en la etapa de la posproducción, no es posible que se adapte al periodismo diario que exige inmediatez. Es por esto que Pérez Seijo señala que los videos 360 o la realidad aumentada se adecúan más a la realización de reportajes.


Un video de 360 grados difícilmente puede ser realizado por un solo periodista, de modo que los medios de comunicación forman equipos multidisciplinarios en los que los integrantes aportan su granito de arena dependiendo de sus habilidades. Algunos de los puestos más comunes son: periodista, programador(a), diseñador(a) gráfico y camarógrafo(a).


Cuando se trata de realizar una cobertura con video 360, Pérez Seijo aconseja cuidar el posicionamiento y la altura a la que se coloca la cámara, ya que lo ideal es simular el punto de vista de una persona promedio. Asimismo, es muy importante cuidar la iluminación del espacio donde se grabará, porque si se llegaran a usar elementos de iluminación, no será posible esconderlos en las tomas, a menos que sean editados.


Cuando en la posproducción se realiza el proceso de cosido, que consiste en unir las tomas para crear el video 360, la periodista recomienda poner especial atención en que los cosidos estén hechos, para no obtener a personas cortadas o edificios chuecos.


Los drones son principalmente usados por fotoperiodistas y pueden ser especialmente útiles para mostrar áreas de difícil acceso, ya que permiten llegar hasta 800 yardas más allá desde el punto en el que el operador se encuentra. Son de gran ayuda al realizar coberturas sobre desastres naturales, como incendios.


De igual manera, los drones pueden ser útiles para coberturas relacionadas a actividades humanas, como los deportes. López Hidalgo señala que en deportes como el ciclismo pueden hacer más interesantes las coberturas.


Uno de los temas que Sengul-Jones propone para el periodismo de drones es la migración, ya que los drones permitirían realizar trazos en planos amplios sobre los flujos migratorios que de otra manera las personas no podrían conocer.


Hace 15 años había pocas regulaciones sobre el uso de drones, pero con el paso del tiempo las reglas se han vuelto más estrictas. Al menos en Estados Unidos es necesario contar con una licencia que autorice el manejo de estas aeronaves. Para conseguir esta licencia hay que invertir tiempo y dinero en programas de entrenamiento en persona, para saber cómo manejarlos adecuadamente.


En algunos lugares son regulados de acuerdo al uso que se les dará, mientras que en otros se toman en cuenta las capacidades de los mismos drones, sin importar su uso. Por esta razón, lo ideal es verificar las regulaciones de cada área geográfica.


A la hora de realizar un cómic periodístico es necesario hacer una investigación previa, principalmente visual, para así saber a qué detalles prestarle atención. Además, es importante capturar la esencia de los lugares y las personas, por lo que se recomienda ser descriptivo con todo lo que se dibuja. Para facilitar el proceso creativo y apegarse lo más posible al realismo, Glidden sugiere tomar fotografías del lugar de los hechos.


La autora de los libros Rolling blackouts y How to understand Israel in 60 days or less explica que toma fotografías del suelo para recordar el tipo de losas que tiene el lugar y que así el cómic sea más preciso y se vea genérico, aunque tal vez no muchos noten estos detalles.También el observar el lenguaje corporal de las y los personajes y retratar sus movimientos puede contribuir a que las y los lectores visualicen de mejor manera cómo son.


A pesar de que esta forma de periodismo puede parecer infantil, definitivamente pueden tratar temas de no ficción. El hecho de que parezcan más infantiles puede jugar a su favor, porque tal vez aquellas personas que no se atrevan a leer noticias sobre temas fuertes sí se aventuren a disfrutar de un cómic. Lo ideal es que toquen temas atemporales que no dejen de ser relevantes, porque hacer cómics toma tiempo, agrega Glidden.


MIRADA HACIA EL FUTURO


Las narrativas convergentes son el futuro del periodismo. En este mundo cambiante y con los avances tecnológicos que surgen todos los días, es natural que las audiencias busquen nuevas formas de consumo. El periodismo tradicional se mantiene vigente, pero las nuevas narrativas resultan fundamentales para seguir construyendo puentes.


Las y los periodistas debemos mantener la intención de tener una relación estrecha con las audiencias que nos leen y consumen día con día. Para esto necesitamos considerar el entorno en el que nos desarrollamos.


Algunas tecnologías crean mucha expectativa a su alrededor y Monika Sengul-Jones explica que su éxito depende de la infraestructura, el contexto y la cultura de la gente a su alrededor, y de si las audiencias quieren consumir este contenido o no.


Después de hacer las entrevistas, transcribirlas y filtrar la información, me queda claro que el éxito de las narrativas convergentes está en manos de las audiencias. Sí, como periodistas podemos proponer mil formas nuevas de contar historias, pero es importante que nos preguntemos siempre: ¿nuestro público tiene la capacidad para recibir este contenido?


Como lo dice Pérez Seijo, las olas no permiten que mueran estas tendencias periodísticas, pero definitivamente el público tiene la decisión final sobre qué quieren consumir. No solo depende de la infraestructura, sino del interés que presentan.