Obesidad infantil: Repensar la estrategia de salud pública



José Diego Benavides Hernández

Médico cirujano y partero por la Universidad de Monterrey (UDEM); especialista en Pediatría y Neonatología avalado por el Consejo Mexicano de Certificación en Pediatría; conferencista nacional e internacional en temas relacionados con la nutrición y la salud infantil.







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La obesidad infantil está influenciada por múltiples factores que van desde la ingesta de calorías, actividad física, genética, ambiente social y comportamientos familiares. En pocos casos el origen es puramente genético y no concuerda con el perfil físico de las madres y padres.


Para definir a un adulto con obesidad o sobrepeso existen números fijos de Índice de Masa Corporal (IMC), por lo que el diagnóstico es sencillo; en las niñas y niños, debe obtenerse el IMC y luego compararlo con el rango definido para su edad y sexo en tablas diseñadas para tal fin, lo que hace al diagnóstico más complejo.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define sobrepeso infantil cuando el IMC se encuentra por arriba de una desviación estándar en la tabla adaptada para sexo y edad, y obesidad cuando supera las dos desviaciones estándar1. Sin embargo, la escasa preparación de ciertos profesionales afecta la medición del problema emergente.


La OMS reportó que en 1975 menos del 1% de niñas, niños y adolescentes padecían sobrepeso u obesidad2. La incidencia actual varía según el país y su estatus de desarrollo, pero las cifras internacionales ponen al sobrepeso y obesidad en menores de cinco años con una tasa del 5.6%; a los escolares de entre 5 y 19 años con una tasa del 19% y a las y los adultos con una tasa de 55%, mientras que México ya es el país con la mayor incidencia en obesidad infantil de acuerdo con el reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI): el 38 % de la población entre 5 y 11 años; 41% entre los de 12 y 19 años; y hasta 75% en grupos de adultos3.


Alrededor del 50 % de las niñas y niños de seis años con sobrepeso u obesidad se convertirán en adultos con sobrepeso. Alrededor del 75 % de adolescentes con esta condición, la tendrán aún en la vida adulta. La incidencia de obesidad infantil se triplicó en los últimos 50 años4, por lo que, de seguir así, sin la intervención adecuada, llegaremos a ver esta enfermedad en la mayoría de la población.


CAUSAS

Existe evidencia de que lo que ocurre durante el periodo gestacional y los dos años después de nacer (conocidos como el periodo de los primeros mil días), es capaz de modificar nuestro metabolismo y fisiología para el resto de nuestras vidas.


La gestación en una mujer con sobrepeso u obesidad, que desarrolló diabetes gestacional o subió de peso por encima de lo esperado, genera en el recién nacido una predisposición a experimentar picos elevados de glucosa y un metabolismo de grasas excesivo, lo que puede derivar en sobrepeso.

Con la incidencia de esta condición en la mujer fértil y toda la intervención en reproducción asistida, lo anterior es cada vez más común. La compensación natural de este disturbio metabólico aparece en la lactancia materna, que ha mostrado ser capaz de reducir las cifras de sobrepeso y obesidad hasta en un 33 %. Lamentablemente, en México sólo se amamanta al 30 % de las y los bebés durante los primeros seis meses, por lo que no es suficiente para compensar el estrago5.


El inicio de la alimentación complementaria de manera temprana, a los cuatro meses de vida, fue durante muchas décadas la intervención más lógica para combatir la desnutrición. No obstante, esta ingesta de nutrientes antes del sexto mes está relacionada con un incremento en la adiposidad corporal en etapas posteriores de la vida debido a una rápida ganancia de peso en el periodo sensible de los primeros mil días de vida.


El nacimiento por cesárea evita el paso del bebé a través del tracto genitourinario de la mamá, este no obtiene la colonización inicial de microbios benéficos, ocasionando un disturbio en su microbiota intestinal, que también se ha relacionado, a la larga, con inflamación y predisposición a subir de peso.


Por otro lado, la exposición a los alimentos densos en energía es un disparador del metabolismo adipogénico, por lo que tenemos que ser cautos con la oferta de comida a la población infantil. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres 2015, en México 48 % de las niñas y niños menores de dos años consume bebidas azucaradas6. Una sola pieza de comida rápida o chatarra puede contener hasta el 50 % de las calorías diarias requeridas sin brindar saciedad, lo cual obliga a las infancias a buscar más alimentos de ese tipo por su potencial adictivo.


El 20 % de las niñas y niños de edad escolar en México no desayuna, cuando esta es la toma de alimento más importante del día. Omitir o brincarse tomas de alimentos, obliga a compensar con una comida excesiva7.


El poco gasto energético, producto del sedentarismo, también influye en el desarrollo del sobrepeso. Los países en vías de desarrollo y en proceso de industrialización muestran mayores índices de sobrepeso y obesidad en todas las etapas de la vida.

Los medios de comunicación también tienen parte de la responsabilidad: se calcula que niñas y niños podrían recibir hasta 12 mil mensajes de publicidad engañosa sobre alimentos chatarra8, falsamente promovidos por personajes de moda. Por esto mismo ya se impide que los anuncios de comida rápida y chatarra salgan en horarios infantiles de televisión abierta y se han eliminado personajes de las etiquetas.


COMPLICACIONES

La idea de que las niñas y niños no sufren complicaciones relacionadas con el exceso de tejido graso corporal es falsa. El exceso de peso y grasa corporal van sentando las bases de complicaciones que comprometen la salud y la vida desde los primeros años. Hay un efecto mecánico que lesiona articulaciones como tobillos, rodillas y caderas, condición que luego limita la capacidad de realizar actividad física.


El aumento de volumen corporal obliga al corazón a bombear con más potencia para cubrir la mayor demanda, lo cual puede causar hipertensión desde la edad escolar. El exceso de grasa circulante en la sangre de pacientes con obesidad predispone a la formación de ateromas, primera lesión de la aterosclerosis y causa de enfermedad cardiovascular del adulto; también al hígado graso y cirrosis hepática no alcohólica (principal causa de trasplantes hepáticos); y triplica el riesgo de formar piedras en la vesícula biliar en adolescentes.


El mecanismo de compensación de las grasas circulantes puede causar la elevación de la insulina, una hormona que promueve la acumulación de grasa, estimula el apetito y el crecimiento. Además, cuando su función merma, puede ocasionar diabetes. El aumento significativo del tejido adiposo compromete la circulación y oxigenación al manifestar moléculas inflamatorias capaces de repercutir en otros órganos y tejidos, detonando en un asma bronquial. No hay elementos o sistemas que se escapen a complicaciones de la obesidad si esta tiene suficiente tiempo de presentación.


De igual forma, el aspecto de una niña o niño con sobrepeso u obesidad afecta de diferentes maneras: rechazo y exclusión entre sus pares; bajo rendimiento escolar, según un análisis de la Organización para el Crecimiento y Desarrollo Económico (OCDE)9; depresión y aislamiento10.

¿QUÉ HACER?


La OCDE previene que aproximadamente el 8.5 % de los gastos en salud a nivel mundial estarán siendo aplicados en tratar el sobrepeso y sus complicaciones entre 2020 y 205011. Para México, el sobrepeso y obesidad representan una reducción de 5.3 % del Producto Interno Bruto (PIB) dado por el 8.9 % del gasto sanitario para esta condición y la reducción de la producción del mercado de trabajo en una cuantía equivalente a 2.4 millones de trabajadores a tiempo completo por año12.


Las nuevas tendencias en el mercado y en las interacciones sociales conllevan la oferta de productos con mayor cantidad de calorías al mismo tiempo que se fortalece el sedentarismo. La pandemia actual causada por la covid-19 ha acentuado estas condiciones, por lo tanto es primordial repensar las estrategias de intervención a la problemática.


La mejor estrategia de intervención deberá siempre estar dirigida a la prevención, ya que es más efectivo el mantenimiento de buenos hábitos establecidos en el seno familiar que cambiar comportamientos arraigados en patrones sociales. La OCDE calcula que por cada peso que se invierta en prevención y tratamiento del sobrepeso y obesidad en México se obtendrá un retorno de seis pesos13. La implementación de un paquete de políticas públicas para estimular la prevención del problema podría prevenir enfermedades crónicas no transmisibles, reducir el gasto en salud y aumentar la productividad de la fuerza de trabajo.



Referencias

1. Health risks - Overweight or obese population - OECD Data. (s/f). Oecd.org. Recuperado el 8 de septiembre de 2021, de https://data.oecd.org/healthrisk/overweight-or-obese-population.htm


2. NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC). (2017). Worldwide trends in body-mass index, underweight, overweight, and obesity from 1975 to 2016: a pooled analysis of 2416 population-based measurement studies in 128·9 million children, adolescents, and adults. Lancet, 390(10113), 2627–2642.


3. La Obesidad, E. A. P. D. E. L. D. M. C. (s/f). COMUNICADO DE PRENSA NÚM. 528/20. Org.mx. Recuperado el 8 de septiembre de 2021, de https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2020/EAP_Obesidad20.pdf


4. Organización Mundial de la Salud. (2021). Obesidad y sobrepeso. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight


5. Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. (s/f). Sobrepeso y obesidad infantil. Gob.mx. Recuperado el 8 de septiembre de 2021, de https://www.gob.mx/issste/articulos/obesidad-infantil


6. Sobrepeso y obesidad en niños, niñas y adolescentes. (s/f). Unicef.org. Recuperado el 8 de septiembre de 2021, de https://www.unicef.org/mexico/sobrepeso-y-obesidad-en-ni%C3%B1os-ni%C3%B1as-y-adolescentes


7. Secretaría de Salud. (2015). La importancia del desayuno. https://www.gob.mx/salud/articulos/la-importancia-del-desayuno


8. Ley Federal de Protección al Consumidor. (2018). Iniciativa que reforma el artículo 128 ter de la Ley Federal de Protección al Consumidor, a cargo del diputado Alfredo Miguel Herrera Deras, del Grupo Parlamentario PAN.


9. OCDE. (2019). Combatir la obesidad impulsaría la economía y el bienestar. https://www.oecd.org/centrodemexico/medios/combatirlaobesidadimpulsarialaeconomiayelbienestar.htm


10. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social (2014). Obesidad infantil: un problema de salud. http://revistamedica.imss.gob.mx/sites/default/files/pdf_interactivo/rm2014-suplemento1-flippingbook.pdf


11. Op.cit (OECD Data. Op.cit)


12. (S/f-b). Oecd.org. Recuperado el 8 de septiembre de 2021, de https://www.oecd.org/mexico/Heavy-burden-of-obesity-Media-country-note-MEXICO.pdf


13. Ibidem